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domingo, 12 de mayo de 2019

¿Y si salimos al campo?




Por fin llega el buen tiempo y en casa no dejan de pedir "mamá vamos al parque", y es que ellos son los primeros que lo notan, ya va pesando el curso, así que es hora de ponerse ropa cómoda y salir a pasear. La mejor opción sería ir al campo, donde podemos pasear, jugar y respirar aire limpio (al menos más limpio que el que respiramos en la ciudad)

Una salida al campo sería muy saludable para todos, no sólo para los peques de la casa, también para los adultos. ¿Sabías que el aire puro, además de oxigenar nuestro cuerpo, nos ayuda a eliminar toxinas y es una buena terapia antiestrés? Pues sí, resulta que al hacer respiraciones profundas se relaja nuestro sistema nervioso, por lo que es una buena práctica acostumbrar a nuestros pequeños a hacer, al menos, cinco o diez respiraciones profundas antes y después del paseo y, ya de paso, también nos viene bien a las mamás y papás estresados que a veces olvidamos la importancia de pararnos y, simplemente, respirar.

Por otro lado, aunque los mayores no nos demos cuenta, en el campo los niños están expuestos a un sinfín de estímulos. La interacción directa con la naturaleza y el medio ambiente agudiza su aprendizaje y desarrollo mostrándoles el mundo más allá de las cuatro paredes de su habitación, un mundo bello y frágil, vivo, donde todos tienen su lugar, donde todos importan, desde el más pequeño de los insectos, hasta los grandes árboles... y donde todo les asombra. Debemos permitirles disfrutar de esos pequeños momentos de asombro y que den rienda suelta a su imaginación.

Y a sus piernas, porque jugar y moverse sobre una superficie irregular (tan distinta al suelo artificial del parque de columpios) les ayuda a trabajar el equilibrio y la coordinación. Saltar, correr, escalar, no sólo ejercita sus cuerpos, también sus mentes pues, según dicen los expertos, el ejercicio en plena naturaleza favorece el desarrollo intelectual y emocional de los niños, que pueden aprender a través de los sentidos, la emoción, la curiosidad... y esas cosas son difíciles de olvidar.

Pero no nos engañemos, lo que más les gusta a los niños cuando van al campo es ensuciarse, y hay que permitirles que se ensucien, que cojan tierra y bichos con las manos, que se revuelquen sobre la hierba, su sistema inmune nos lo agradecerá.


Ayudémosles a romper su rutina (también las nuestras) y a llevar una vida saludable: más campo, más naturaleza y menos sedentarismo, videoconsolas, tabletas...

Le Petit World Shop

Y no olvidéis que para protegerlos del sol en esos días de campo tenéis fantásticas gorras y gafas de sol, también bolsos y neveras para llevar la merienda y que no os falte nada... todo aquí, en Le Petit World, la tienda.

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